Sofía le regaló a Lea, de 6 años, una bonita colección sobre princesas. Sin embargo, Lea la hojeó durante tres minutos y dijo "no, prefiero mis libros de piratas". De hecho, Sofía está dividida. Quiere apoyar la elección de su hija, pero se siente un poco culpable: ¿ha hecho bien empujando a su hija hacia universos "de chicas", ha fallado en otra cosa, debería insistir?
Respuesta corta: no, no has fallado en nada. Tu hija está rechazando una categoría de marketing, no una parte de sí misma. Así que aquí tienes por qué esto es sano, qué revela y cómo acompañarla sin forzar nada.
Los "libros de chicas" son un invento reciente
Los "libros de chicas" se han convertido, efectivamente, en un tema de debate sobre la categorización en la literatura infantil. Este invento relativamente reciente invita a reflexionar sobre las influencias culturales y de marketing.
Las secciones "para chicas" y "para chicos" en las librerías solo existen desde los años noventa. Antes, los libros infantiles no estaban clasificados por género. Por ejemplo, la Condesa de Ségur no escribía "para chicas": escribía novelas, y punto. Además, Marcel Aymé no escribía "para chicos". La idea de que unas historias son para chicas y otras para chicos es una construcción de marketing reciente, no una verdad psicológica.
Cuando tu hija rechaza los "libros de chicas", está rechazando esa categorización, no la lectura en sí misma. Te está diciendo que quiere explorar libremente, sin que le asignen una estantería.
Lo que esto revela de positivo
Una niña que rechaza los "libros de chicas" suele desarrollar tres competencias muy valiosas. La capacidad de distinguir el marketing del contenido (a los 6 años, esto es poco frecuente y muy valioso). La curiosidad sin límites, que la acompañará en todas las materias. La capacidad de decidir por sí misma: elige lo que quiere leer, lo que construye su autonomía.
Según las investigaciones en educación comparada, las niñas que acceden pronto a universos variados (aventura, ciencia, técnica) mantienen en la adolescencia una mayor diversidad de aspiraciones profesionales. No es algo neutro.
Lo que realmente le gusta leer
Observa sin juzgar. Si a Lea le encantan los piratas, probablemente le encanta la aventura (el viaje, el tesoro, el riesgo). Si le encantan los superhéroes, probablemente le encanta el poder (hacer que las cosas cambien, ser más fuerte que sus miedos). Si le encantan los dinosaurios, probablemente le encanta la grandeza (las cosas gigantescas, los mundos antiguos).
Todas estas pasiones son sanas, y ninguna tiene género. Sigue ofreciéndole libros de estos universos, sin preguntarte si "parecen libros de chicas".

Los errores que hay que evitar
Algunos errores clásicos. Insistir con las princesas "para que se interese por lo que es mono": tu hija percibe el trasfondo de presión y se resiste con más fuerza. No le digas "vale, pero también puedes preferir otra cosa" como si fuera un compromiso que hay que arrancarle: tu hija ya ha entendido que puede que le gusten ambas cosas. Eres tú quien duda. Comprar "versiones para chicas" de universos de chicos (princesa pirata rosa, superheroína con vestido de volantes): es lo peor de los dos mundos, tu hija no se deja engañar.
Lo que funciona: seguir ofreciéndole lo que le gusta, variando los matices dentro del universo (piratas femeninas, chicos que lloran, superhéroes que dudan). El niño absorbe la riqueza de los matices mejor que las categorizaciones.
Cuando vuelve a los universos "de chicas"
Buena noticia: a cierta edad, tu hija podrá volver a los universos etiquetados como "de chicas" sin que eso suponga ningún problema. A los 8-10 años, podrá encantarle las historias de hadas (porque le gusta la magia, no porque sea "rosa"). A los 12-14 años, podrá encantarle las historias de amor (porque empieza a hacerse preguntas sobre su identidad, no porque haya "vuelto a ser chica").
Lo importante es que vuelva por elección propia, no por imposición. Y volverá con más facilidad a estos universos si no los ha asociado con la coerción durante sus 4-7 años.
Lo que dicen los expertos en infancia
Según Catherine Gueguen, el niño que puede explorar los géneros libremente desarrolla un cerebro más plástico y una identidad más sólida en la adolescencia. Por el contrario, el niño al que se le impone un modelo de género estricto construye su identidad en contra de ese modelo (rebelión o sumisión), no con su propia brújula.
Para obtener una visión más amplia sobre la construcción de la identidad infantil, el sitio Naître et Grandir ofrece recursos sobre la diversidad de intereses en la edad preescolar.
La idea del libro donde la aventura es suya
Si buscas regalar un libro que se salga de las categorías de marketing, la opción del libro en el que tu hija se convierte ella misma en la heroína de una aventura sin etiqueta de género funciona especialmente bien. Lea, de 6 años, tiene su libro en el que es exploradora en la jungla, sin tutú rosa ni princesa que rescatar. Es ella misma, en su universo favorito, y eso es exactamente lo que quería.
Si esta idea te convence, puedes crear por completo su historia personalizada en Real Big Stories. Así, elige el universo que a tu hija realmente le gusta (piratas, dinosaurios, superhéroes, exploración), no el que sugiere la estantería.
